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Posts Tagged ‘Reinventar’

Internet: futuro de la vida periodística

John Carlin, en su artículo “El momento crucial” de la prensa se pregunta cuál será el futuro del periodismo ante la aparición de nuevos medios de difusión de información, como Internet, que están sumiendo en una lenta agonía a los medios más tradicionales como la prensa escrita.

Hay quien piensa que el último periódico en papel se imprimirá en el año 2043, incluso algunos vaticinan una muerte más próxima que rondará la década de 2020. Nadie puede predecir con exactitud cuando morirá la prensa en papel, incluso nadie puede asegurar que el papel desaparecerá. Lo que sí está claro es que la aparición de Internet y su impacto en los medios de comunicación no fue algo que llegase de forma inesperada, sino que era algo que se auguraba pero, aún así, nadie ha sido capaz de encontrar una solución eficaz ante este problema, cuya fundamental consecuencia es la pérdida de beneficios.

Una de las pocas soluciones que paracen garantizar un mínimo grado de supervicencia es la convergencia de redacciones, es decir, que un mismo medio impreso tenga edición en papel y edición digital, como la gran mayoría de las cabeceras de peso de España. Los portales web de información atraen una gran inversión publicitaria puesto que son un soporte multimedia con una gran infinidad de ventajas sobre el papel.

Portales web, blogs, cuadernos digitales… Existe una gran cantidad de herramientas que permiten dejar de lado el papel y dedicarse a escribir información a través de la red. En mi opinión, sólo es cuestión de tiempo que éstas acaben por imponerse. Es más, creo que es un aspecto generacional: los jóvenes (los blogueros) cada vez leen menos prensa escrita y prefieren informarse en la Red, por lo que conforme vayan desapareciendo las generaciones más ancianas (los viejos rockeros del papel) irá muriendo el papel al mismo tiempo.

La clave está en reinventarse

Reflexión sobre “Compromiso y relevancia”, octavo capítulo del libro “Los elementos del Periodismo”, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel:

La audiencia quiere información y entretenimiento (infotenimiento) a la vez y, durante estos últimos años, las empresas informativas, con el objetivo de conseguirlo, han ido cayendo en el sensacionalismo barato. Sirvan de ejemplo los programas del corazón que hoy día abundan en casi todas las cadenas de televisión.

“Los periodistas deben esforzarse para que el significante sea sugerente (atractivo) y relevante“. Así lo ordenan Kovach y Rosenstiel en “Los elementos del Periodismo”. ¿Cómo se consigue ésto? Pues uniendo cada uno de los criterios que hemos ido comentando a lo largo de todos los posts anteriores de este blog.   El periodismo debe reinventarse, una necesidad vital. Quizás, una de las vías más eficaces sea la del ya conocido periodismo “hiperlocal”. La gente busca historias buenas y cercanas, a ellos les gustaría ser los protagonistas de alguna pieza en un iformativo o en una página de un periódico. Eso sí, sin faltar nunca a la verdad, pues la pérdida de credibilidad no le viene bien a ningún reortero. Las normas básicas de contrastación y verificación de la información deben estar siempre presentes, lo cual lleva incluido de serie un buen tratamiento de las fuentes.

Llegados a este punto, volvemos a un aspecto tratado con anterioridad. Si las empresas informativas caen en el sensacionalismo, ¿a quién sirve el periodista? ¿quién manda aquí?. El profesional debe plantarse y apoyar esa reinvención periodística, sin dejarse influir, puesto que es esclavo de su audiencia, quien a su vez es su mayor tesoro. Ahora bien, ¿qué se puede hacer para entretener al público a la vez que se le da información relevante?. Podemos encontrar una infinidad de propuestas que ya se utilizan, como experimentar con técnicas narrativas, el relato de experiencias, aportar una nueva estructura a las noticias, centrarse en el personaje y los detalles… Considero que, por ejemplo, en el periodismo escrito una buena alternativa sería la de expermientar con técnicas narrativas, como si se contara una pequeña historia con un personaje principal, una trama, un argumento y un escenario. Los datos perderían su frialdad, se captaría la atención del lector y, como indica Roy Peter Clark, profesor de escritura en el Poynter Institute de Florida, “la noticia ganaría en significado”. Incluso, apostaría por introducir el humor en aquellas noticias que fueran susceptibles de ser contadas para hacer reir.

Para informar y entretener hay que tener claro que siempre será mejor aquella noticia de la que el lector/audiencia pueda sacar alguna conclusión relevante que cualquier información morbosa y amarillista. La clave está en reinventarse.

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La audiencia toma partido

Reflexión sobre “El periodismo como foro público”, séptimo capítulo del libro “Los elementos del Periodismo”, de Bill Kovack y Tom Rosenstiel:

En varios de los posts anteriores se ha hablado de que el periodista se debe al ciudadano y a la verdad informativa, quien es realmente su jefe. Ahora bien, ¿el ciudadano es un ente pasivo que sólo recibe información? No. El receptor de un medio de comunicación puede (y debe) tomar partido en este “juego” que es el periodismo. Lectores y audiencia no sólo deben juzgar aquello de lo que se les informa, si no también la información en sí. Deben decir si están satisfechos con el “servicio periodístico”, tienen derecho a réplica. El feedback entre periodistas y público debe existir.

La aparición de Internet ha ayudado mucho a aumentar la comunicación entre el periodista y su audiencia. A los medios tradicionales como las cartas al director, se añaden los espacios para comentarios en los portales Web de la mayoría de los principales medios de comunicación, por no hablar ya de las redes sociales o los blogs, páginas éstos últimos cuya esencia reside en los comentarios de sus lectores. Por eso, hago mías las palabras de Kovach y Rosenstiel en este capítulo de “Los elementos del Periodismo”: “El periodismo debe proporcionar un foro para el debate y el compromiso públicos. […] que ese debate se construya sobre los mismos principios que el resto del periodismo, empezando por la necesidad de atenerse a la veracidad, los hechos y la verificación. Porque un foro sin consideración por los hechos no es un espacio de información. Un debate basado en los prejuicios y las suposiciones no es más que provocación” (página 187).

Desgraciadamente, en la actualidad, los espacios de más audiencia, por ejemplo, en televisión, son los menos constructivos a la hora de evitar la provocación. No hay más que ver la cantidad de programas del corazón que manchan la pantalla de nuestro televisor. Incluso algún programa deportivo se apunta a esta moda.

La pregunta es: ¿por qué? Considero que los medios de comunicación, desde hace varios años, tratan a la audiencia como una masa homogénea escasa de criterio que se conforma con el morbo televisivo. Y lo peor es que la gran mayoría del público lo acepta: “si es que es lo único entretenido que ponen en la tele, la Esteban es lo que más llama la atención”, me decía un familiar en una reciente cena de Navidad. ¿Qué puede hacer el periodista? Éste es otro difícil objetivo para los jóvenes profesionales de la información: acabar con la información basura y reinventar el periodismo, basándose en las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para crear un espacio crítico y constructivo donde periodista y público aprendan el uno del otro. Feedback del bueno.

Los medios ya no son emisores únicos. La audiencia ha salido del letargo y con una sociedad cada vez más formada e informada, es normal que los medios se conviertan en altavoz de lo que dicen los demás. Los medios no pierden las misiones hasta ahora conocidas, pero sí que deben ampliar su campo de acción para no quedarse atrás y para no sólo hablar, sino también escuchar”

Rosa Jiménez Cano, periodista, en Canarias7.es

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El periodista y sus jefes

Reflexión sobre “¿Para quién trabaja el periodista?”, tercer capítulo del libro “Los elementos del Periodismo”, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel:

En este tercer capítulo de “Los elementos del Periodismo“, Kovach y Rosenstiel hablan sobre cómo la perspectiva empresarial del periodismo ha ido cambiado el concepto de “independencia” del mismo. El periodismo, sin lugar a dudas, es un negocio, pero también es un servicio. El periodista se debate ahora mismo en quién es el receptor de ese servicio. Se supone que cualquier profesional del sector debe lealtad a su lector/audiencia, pero la faceta empresarial de un medio de comunicación puede hacer variar esta cuestión. Actualmente, muchos medios de comunicación ofrecen información sesgada que responde a intereses particulares. Ahora bien, ¿intereses de quién? Pueden haber varios interesados: los dueños del medio, los anunciantes, los políticos… Ésta es una tendencia que, con el paso de los años, ha hecho que el periodismo pierda valor con el consiguiente descenso de crédito de cara al ciudadano, el verdadero “jefe” del periodista.

Un ejemplo de cómo estos intereses pueden interferir en el producto periodístico es el programa radiofónico “La Brújula“, de Onda Cero y presentado por el periodista Carlos Alsina. Es un espacio que tiene mucha audiencia pero que, a su vez, incluye una gran cantidad de cortes publicitarios que distrae la atención del oyente. Es cierto que los ingresos publicitarios son la mayor fuente de ingresos de una emisora de radio pero, entonces, ¿quién manda aquí? ¿los anunciantes o el público deseoso de buena y completa información?

El periodista se debe al ciudadano, aquél que compra y lee el periódico cada mañana, aquél que escucha la radio sentado en el sillón, aquél internauta que busca información y actualidad. Si en el caso que comentábamos en el post anterior, Bergman hubiera cedido ante la presión de sus superiores (debidas a intereses económicos), jamás se habría descubierto el fraude de aquella empresa tabacalera y los ciudadanos estadounidenses seguirían sin conocer la manipulación de la nicotina que allí se llevaba a cabo.

El profesional de la comunicación debe luchar por su independencia y, actualmente, una buena herramienta para ello son los blogs, muchos de ellos editados por los propios periodistas que no quieren tener encima el peso de una cabecera, ni cualquier presión política o empresarial. Liberarse de esas abultadas cargas es el gran objetivo del buen periodismo.

Yo no trabajo para ustedes. Ustedes me pagan, lo cual les agradezco, pero la verdad es que yo no trabajo para ustedes, y si se trata de una cuestión de lealtad, mi lealtad estará con la persona que enciende el televisor.

Nick Clooney, presentador de televisión, a sus superiores.

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Una reinvención obligada

El periodismo local deben reinventarse. Hoy día, existe una pequeña “lucha” entre los medios de información nacional y local por ver quién da más información. Tal como explica Daniel Akst en su artículo Write Local: How Small Newspapers Are Surviving, hay medios nacionales empeñados en dar información cercana al ciudadano, muy “local”, mientras un gran número de medios locales dan mayor cobertura a la información que les llega sobre el ámbito nacional. Una contradicción en sí misma que obliga a reflexionar sobre lo que está pasando. Esta situación lleva a una inevitable pérdida en la calidad de la información, lo que conlleva una disminución del número de lectores y, por tanto, de beneficios, con todas las consecuencias conocidas (recortes de plantilla, disminuciones salariales…).

A todo ésto podemos añadirle la irrupción de Internet en el mundo de la información, un hecho que, en cierto modo, “molesta” a muchas cabeceras pero que éstas, a su vez, se aprovechan de él e intentan mantener esa convergencia entre el papel y el portal digital. ¿Conseguirán los medios de comunicación impresos mantener esta dualidad? Esta pregunta es el origen de varios debates entre los “blogueros” y los viejos lobos defensores acérrimos del papel. Los primeros asegura que Internet, con blogs y páginas como soitu.es o lainformacion.com, ha destrozado el modelo del periódico tradicional y que se debe apostar por una información más cercana (local) en la Red, mientras que los segundos se agarran a la proximidad del papel con el lector.

¿Qué tiene que ver ésto con la información local? Muy sencillo. Los lectores quieren noticias próximas. A ellos les gustaría abrir el periódico un día y verse a ellos mismos en alguna foto o leer alguna declaración suya en un reportaje. Si un periódico quiere sacar beneficios, en mi opinión, debería apostar por esta estrategia. Un ejemplo podría ser esta noticia, en la que el periodista cuenta que a un vecino del barrio ilicitano de Carrús le ha tocado un premio en un sorteo de la ONCE. Una vez que el redactor acude en busca de ese hombre en compañía del fotógrafo, el periodista se asegura que el joven premiado compre el periódico y que éste, a su vez, corra la voz entre sus allegados (“Chico, que mañana salgo en el periódico, a ver si lo comprais”) y que éstos se hagan con un ejemplar. Así se cuentan historias cercanas, que los lectores pueden palpar y que muchas veces se leen más que otras noticias.